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«Cada vez hay más mujeres liderando proyectos innovadores» 

23 de junio de 2026

Hoy, 23 de junio, se celebra el Día Internacional de la Mujer Ingeniera para reconocer los logros de un campo que, en muchos ámbitos, ha sido dominado por la presencia masculina. Es un día ligado también con la propiedad industrial e intelectual. La ingeniería es uno de los campos troncales en la innovación e inventiva y, por lo tanto, protagonista del mundo de las patentes. Tanto en la parte inventiva, como la técnica de la redacción y solicitud.  

Desde PONTI & PARTNERS, SLP. contamos con un equipo profesional que abarca muchos perfiles. Hoy destacamos a tres personas cuya experiencia, conocimiento y valor humano son esenciales para el funcionamiento de la firma. Se trata de tres ingenieras de diferentes campos y con diferentes cargos que, a través de su experiencia, nos hacen un repaso de cómo son y eran sus respectivos campos en la ingeniería y la propiedad industrial. 

  • Maria Mercè Vidal es ingeniera agrónoma. Recientemente nombrada socia de la firma es también Agente de Patentes Europeas y Directora de Patentes y Diseños. Cuenta con una experiencia de más de 20 años en el despacho.  
  • Ester Alonso es ingeniera en diseño industrial y técnica de patentes y diseños. Llegó a la firma hace poco más de dos años como una de las grandes incorporaciones y posee amplia experiencia en el sector de la PI, tras su paso por el departamento de innovación del sector metalúrgico.  
  • Sylvia Vicente es técnica informática y ejerce de experta en dominios, paralegal y asistencia en todo tipo de ámbitos digitales. También cuenta con más de 15 años de experiencia en el sector y dentro de la firma. 

Inicios en la ingeniería 

Pese a que normalmente se piensa que el terreno de las ingenierías es predominantemente masculino, depende también de la rama. Y es que, en el caso de Maria Mercè, ingeniería agrónoma, la ratio era bastante repartida. Maria Mercè escogió esta ingeniería porque le gustaba todo aquello relacionado con el medio ambiente y la naturaleza. Sin un referente claro, recuerda que el ambiente era muy familiar: «Hice muy buenos amigos que todavía conservo». 

Algo diferente fue para Sylvia y Ester, puesto que sí encontraron clases donde la presencia femenina se veía mermada. Por un lado, Ester, escogió ingeniería por la perspectiva de futuro y por el perfil práctico, pese a que confiesa que «no era consciente de las pocas mujeres que hacían ingeniería». «Éramos 4 chicas y 36 chicos», recuerda y, pese a tener la sensación de formar parte del resto de la clase, rememora que siempre hubo algún comentario fuera de lugar y que algún profesor les confesó que tendrían que demostrar, tanto en los estudios como en la vida laboral. 

Sylvia también se encontró en informática una clase con más presencia masculina, aunque «te sentías bien acogida, en ningún momento eras diferente». Pese a no contar con muchas compañeras, considera que el proceso de estar en la carrera fue natural, en la cual entró porque su profesor de matemáticas de bachillerato le convenció: «me dijo que tenía la estructura mental y lógica para ello».  

Salida al mundo laboral y llegada a la PI 

Una vez concluida la formación, tocaba salir al mercado profesional, marcado también por una predominancia masculina. Las tres protagonistas se encontraron con ello, aunque con experiencias diferentes. Maria Mercè entró en una consultoría, mientras que Sylvia había probado suerte en empresas de desarrollo informático. Ambas encontraron equipos donde pudieron encajar bien y, sobre todo, aportar sus puntos de vista diferenciales. La observación e intuición en el caso de Maria Mercè y la capacidad de poner orden al caos de Sylvia.  

Algo diferente fue la experiencia de Ester al entrar en un mundo laboral donde recuerda que «pocas veces eran trabajos de responsabilidad«. Sensación que tuvo también en reuniones donde «no escuchaban las aportaciones». Sin embargo, el hecho de que pareciera imposible avanzar en el departamento de ingeniería fue lo que le abrió la puerta al siguiente paso: la propiedad industrial.  

En la PI, Ester ha encontrado un ámbito «con una mayor representación de mujeres y un entorno más inclusivo que otros ámbitos«.  Hay más mujeres participando en el ámbito de la innovación» indica Ester, y aunque matiza que no son tantas como le gustaría, se trata de un sector que busca potenciar más el talento femenino y la proliferación de inventoras. 

Por su parte, Maria Mercè y Sylvia entraron en la propiedad industrial porque buscaban un cambio en su carrera y vieron la oportunidad en un sector al alza. Maria Mercè indica que le ha permitido «estar en contacto con ingenieros/as que desarrollan productos«. Y, sobre el papel de la mujer en la invención, ambas consideran aún predominan hombres, aunque en algunos campos como la química o la biotecnología predominan mujeres, tal como matiza Maria Mercè. 

Horizontes en ingenierías y PI  

Con más o menos piedras en el camino, las tres protagonistas de estos relatos consiguieron hacerse un hueco tanto en las ingenierías como en la PI. Ahora, tras un buen camino recorrido y mirando con retrospectiva, las tres consideran que ambos campos avanzan junto a la sociedad. Maria Mercè destaca que se han producido muchos cambios, acelerando el ritmo, la presión y la competencia. El sector ha ganado en importancia. Ester por su lado, afirma que en el caso de las ingenierías «el porcentaje de estudiantes mujeres ha aumentado considerablemente» porque «la ingeniería cada vez se percibe más como una profesión atractiva y accesible» y, respecto a la posición de la mujer en las invenciones, considera que «aunque todavía hay barreras, cada vez más mujeres están creando sus propias empresas y liderando proyectos innovadores. Esto contribuye a aumentar la visibilidad femenina y sirve de referencia para nuevas generaciones» concluye.  

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